"Paga con tarjeta señor?", "Sí" contesté al tiempo que escuchaba una conversación de otra vendedora atendiendo a una persona...... "Necesito crema para las estrías" decía la voz que reconocí al segundo en el mostrador de Kiehl's..... "¡María! que sorpresa!!", decía al tiempo que nos abrazábamos. La verdadera sorpresa era encontrarme a María con cuatro meses de embarazo.
María es una publirelacionista de muy buena familia, que siempre había gustado de revelar sus más íntimos secretos a las revistas del corazón, incluso compromisos de boda fallidos, pero ésta era una historia que no había visto ni en la Quién, que se caracteriza por siempre buscar la nota. Pero ésta era un poco diferente ya que en el horizonte no había ni boda, ni anillo ni nada.
Con la imagen de mujer exitosa, profesionista y empresaria y con las tres características que algún día me dijo el diseñador español de la Casa de Asturias, Lorenzo Caprile, que son "richer, thiner, younger", vemos a toda una generación de mujeres que en apariencia son independientes, que trabajan para sus lujos, que son todo el estereotipo de la mujer actual, pero que en la realidad por lo menos en la sociedad mexicana, cruzando los 25 años comienzan a sentirse quedadas, desesperadas, y sin ninguna motivación en la vida más que casarse y llevar a los hijos a la escuela y esperar con las amigas en el café a que termine un día más.
Esto me ha llevado a pensar en que la euforia que los medios han exaltado por la liberación sólo penetra en la parte más superficial de las células del sexo femenino, podemos pasear por Masaryk, Antara, la Condesa, la Roma y Sak's y ver a esas mujeres que por donde pasan roban el aliento, que destilan seguridad y confianza, pero en el fondo no son más que tiernas mujeres solas que buscan encontrar al amor de su vida.
martes, 13 de mayo de 2008
sábado, 19 de enero de 2008
Del amor, la American Express y otros agregados monetarios
A pesar de mi corta existencia, he comenzado una lucha interminable y hasta el momento infructuosa por encontrar la media naranja, mi otro yo y demás calificativos al denominado significant other. Entre las muchas espinas de las que está colmado este arduo camino, hoy me quiero enfocar en uno muy específico y muy problemático en nuestra sociedad: el status económico.
Sé que no estoy solo en este camino, y a lo largo de él, me he encontrado con un enemigo muy peculiar y muy recurrente: el poder adquisitivo (o la falta de él) de la otra parte, como diría Coelho. Este tema con el que muchos tienen que lidiar, lo he encontrado presente desde mis amigos de 18 años hasta personas de mi más alta estima rondando la tercera edad, así que me he propuesto exponer esta serie de casos para su completo y profundo análisis.
Estábamos cenando una ocasión en el magnífico restaurante de Polanco Águila y Sol discutiendo trivialidades con un amigo muy querido hasta que llegamos al momento de sus preocupaciones. “El problema es que no puedo encontrar a alguien con quien me identifique en todos los aspectos, que ame con amor y locura y que además pueda estar sentado conmigo en este mismo lugar”, me dijo mientras el chofer en un Mercedes Benz nos esperaba afuera en uno de estos fríos días de enero. Acababa de terminar una relación con una persona por que, a pesar de que se llevaban increíble y compartían muchos gustos, nunca podía pasar un día en que pudieran sentarse en un restaurante como éstos dividiendo la cuenta entre dos personas. Esta persona de 20 años, puede darse ese tipo de lujos que le proporcionan sus padres: cenas en los mejores restaurantes, compras cada mes y alrededor de tres viajes al extranjero por año. “ El colmo fue cuando le dije que nos fueramos de vacaciones a la playa unos días, no pudo, y la verdad se siente muy feo cuando la persona que quieres a tu lado no puede con tu ritmo, entonces fue cuando decidí que esto no iría a ningún lado”. Una mensualidad para un estudiante universitario puede que alcance para todas las actividades arriba mencionadas, pero ciertamente no alcanza para dos.
Me recordó la plática que había tenido la semana de Pascuas previa en el yate de una amiga en Baja California cuando desconsolada me decía que: “me harté de pagarle todo, los viajes, el auto, y encima de todo lo encontré con otra!”. Lo mismo que le había sucedido meses antes a una amiga directora de su propia empresa, cuando después de muchas infidelidades y malos tratos decidió cortar su relación y correr a su novio de la empresa donde le había encontrado una posición de Dirección.
“Sólo espero que a Regina le vaya bien”, me decía para mis adentros, recordando a una muy querida amiga que se encontraba en Londres porque su recién marido estaba estudiando una maestría patrocinada por el suegro, reconocido banquero, mediante una empresa instalada en una región industrial en México.
Inmediatamente sentí un consuelo inmenso al recordar a la que en mi familia llaman “la oveja negra”, una tía rondando los sesenta años, francesa por nacimiento pero mexicana de corazón que en uno de sus tantos viajes a este país se enamoró de su chofer. Después de toda una vida recorrida, con unos hijos bien criados, y un divorcio; sentía que el dinero que tenía no le serviría para seguir disfrutándolo sola el resto de sus años en este mundo. Así pues, el chofer pasó a ser el gurú de la medicina tradicional, una persona cultivada que en menos de seis años conocía rincones del mundo como pocos, junto con una chequera siempre con suficientes fondos para cumplir hasta el último capricho.
Eso me hizo reflexionar que cuando se tiene suficiente abundancia en este mundo, ésta no tiene porqué ser un impedimento cuando te encuentras a tu verdadero amor. Suficientes banalidades existen ya, y muy difícil el encontrar a una persona con quién compartir lo realmente importante en este mundo que es el amor como para que nos estemos preocupando si el dinero sería o no un tema. Con las debidas precauciones de las personas que se acercan para vaciarte la cartera, creo que cuando existe amor, todo lo demás viene sobrando. A final de cuentas lo que nos llevamos de este mundo no son joyas, ni autos, ni ropa de diseñador, sino bellos recuerdos.
Sé que no estoy solo en este camino, y a lo largo de él, me he encontrado con un enemigo muy peculiar y muy recurrente: el poder adquisitivo (o la falta de él) de la otra parte, como diría Coelho. Este tema con el que muchos tienen que lidiar, lo he encontrado presente desde mis amigos de 18 años hasta personas de mi más alta estima rondando la tercera edad, así que me he propuesto exponer esta serie de casos para su completo y profundo análisis.
Estábamos cenando una ocasión en el magnífico restaurante de Polanco Águila y Sol discutiendo trivialidades con un amigo muy querido hasta que llegamos al momento de sus preocupaciones. “El problema es que no puedo encontrar a alguien con quien me identifique en todos los aspectos, que ame con amor y locura y que además pueda estar sentado conmigo en este mismo lugar”, me dijo mientras el chofer en un Mercedes Benz nos esperaba afuera en uno de estos fríos días de enero. Acababa de terminar una relación con una persona por que, a pesar de que se llevaban increíble y compartían muchos gustos, nunca podía pasar un día en que pudieran sentarse en un restaurante como éstos dividiendo la cuenta entre dos personas. Esta persona de 20 años, puede darse ese tipo de lujos que le proporcionan sus padres: cenas en los mejores restaurantes, compras cada mes y alrededor de tres viajes al extranjero por año. “ El colmo fue cuando le dije que nos fueramos de vacaciones a la playa unos días, no pudo, y la verdad se siente muy feo cuando la persona que quieres a tu lado no puede con tu ritmo, entonces fue cuando decidí que esto no iría a ningún lado”. Una mensualidad para un estudiante universitario puede que alcance para todas las actividades arriba mencionadas, pero ciertamente no alcanza para dos.
Me recordó la plática que había tenido la semana de Pascuas previa en el yate de una amiga en Baja California cuando desconsolada me decía que: “me harté de pagarle todo, los viajes, el auto, y encima de todo lo encontré con otra!”. Lo mismo que le había sucedido meses antes a una amiga directora de su propia empresa, cuando después de muchas infidelidades y malos tratos decidió cortar su relación y correr a su novio de la empresa donde le había encontrado una posición de Dirección.
“Sólo espero que a Regina le vaya bien”, me decía para mis adentros, recordando a una muy querida amiga que se encontraba en Londres porque su recién marido estaba estudiando una maestría patrocinada por el suegro, reconocido banquero, mediante una empresa instalada en una región industrial en México.
Inmediatamente sentí un consuelo inmenso al recordar a la que en mi familia llaman “la oveja negra”, una tía rondando los sesenta años, francesa por nacimiento pero mexicana de corazón que en uno de sus tantos viajes a este país se enamoró de su chofer. Después de toda una vida recorrida, con unos hijos bien criados, y un divorcio; sentía que el dinero que tenía no le serviría para seguir disfrutándolo sola el resto de sus años en este mundo. Así pues, el chofer pasó a ser el gurú de la medicina tradicional, una persona cultivada que en menos de seis años conocía rincones del mundo como pocos, junto con una chequera siempre con suficientes fondos para cumplir hasta el último capricho.
Eso me hizo reflexionar que cuando se tiene suficiente abundancia en este mundo, ésta no tiene porqué ser un impedimento cuando te encuentras a tu verdadero amor. Suficientes banalidades existen ya, y muy difícil el encontrar a una persona con quién compartir lo realmente importante en este mundo que es el amor como para que nos estemos preocupando si el dinero sería o no un tema. Con las debidas precauciones de las personas que se acercan para vaciarte la cartera, creo que cuando existe amor, todo lo demás viene sobrando. A final de cuentas lo que nos llevamos de este mundo no son joyas, ni autos, ni ropa de diseñador, sino bellos recuerdos.
martes, 1 de enero de 2008
Feliz año 2008!!!!
Otro año que cierra y época de reflexionar sobre lo que hicimos y no hicimos el 2007 que queremos emprender o retomar este año. Suena trillado, yo lo sé, y sin embargo en nuestra ajetreada vida es el único momento que algunos le dedicamos a revisar lo que está bien, lo que debe mejorar y lo que debemos empezar.
Antes que nada mis más sinceras felicitaciones a todos, hayan celebrado Hanukkah o Navidad, y para todos por igual muy feliz 2008.
Yo por mi parte tuve suficiente tiempo para reflexionar, ya que estas fechas me gusta pasarlas rodeado de mi familia alejado del ir y venir de las grandes ciudades, las grandes fiestas y todo el bullicio en el que me veo inmerso la mayoría del año. El retirarme de la vida social y recluirme en alguna cabaña o casa de descanso, me hace invariablemente meditar y hacer el balance de mi vida.
Por mi parte, este año que comienza tiene muchas metas para mí, ya sea iniciar una nueva aventura amorosa, cuidar mi cuerpo, dejar a un lado el estrés y demás propósitos que año con año se encuentran en mi wishlist.
En fin, el que no esté cerca del gran bullicio mundial debido al fin de año, no significa que no esté al tanto de lo que pasa, así que quiero comentarles sobre una gran amiga mía, editora de una de las revistas más lujosas y exclusivas del mundo. Residente de Nueva York, Laura se dio a la tarea este fin de año de conocer la oferta turística de la Ciudad de México atraída por la creciente apertura de hoteles boutique como el Hippodrome y el Condesa DF, de tiendas de lujo como Coccinelle, Jimmy Choo y Saks 5th Avenue, y de un boom en general sobre la que se quiere posicionar como una de las capitales del mundo.
Obviamente más que emocionado en mi papel de local, me di a la tarea de recomendarle lugares, clubes, bares y restaurantes que a mi gusto forman parte de la gran opción cosmopolita de la ciudad. Por supuesto que a una luxury oriented Carry Bradshaw kind acostumbrada a festejar con celebridades y socialités en los lugares más exclusivos del mundo había que recomendarle bien, por lo que no sólo me di a la tarea de escribirle en un mail/guía turística con todo lo que tendría que recorrer (que por el momento es exclusiva, pero en cuanto salga publicado lo compartiré con ustedes) sino que me puse en contacto con los publirelacionistas y dueños de los lugares para corroborar al cien el funcionamiento de éstos. Yo sabía que sería difícil encontrarle un guía con estilo apropiado para esas fechas en la ciudad, ya que todo mundo sale huyendo en estos días, pero lo que me pareció inverosímil es que ninguno de los lugares que le recomendé abrirían sus puertas en esas fechas. Llamé a bares, clubes, restaurantes, y hasta una tienda multimarca de ropa de diseñadores mexicanos en Polanco.
No lo puedo creer!! Le escribí en un mail después de las constantes llamadas. Creo que si el plan de la ciudad es convertirla en una capital internacional que atraiga a los visitantes de todo el mundo, la estrategia de cerrar por la temporada dejará a muchos sin las ganancias que el turismo de alto nivel representa. Así, el gobierno del DF podrá bajar a todas las estrellas del firmamento y colocarlas en Paseo de la Reforma, y aún así no será lo suficientemente atractiva para el turismo internacional.
Ya sé que esto suena demasiado serio, pero en verdad entré en shock al saber que lugares de lo más exclusivo que tiene la ciudad cerrarían sus puertas hasta pasado el maratón Guadalupe Reyes. Yo no sé aún qué será lo que escribirá mi amiga sobre….. “la ciudad más cosmopolita de América Latina que cierra sus puertas para estas temporadas” pero sé que estas oportunidades no se pueden desaprovechar por lo tanto, porfa amigos dueños de este tipo de locales orientados al consumo, no tiren la toalla en estas fechas. Suficiente tenemos con que el gobierno local de la delegación Miguel Hidalgo (Gabriela Cuevas), -al que por cierto quiero agradecer infinitamente por las maravillas de calles de concreto que está poniendo por mi casa-, cierre lugares que a nivel internacional han ganado premios al diseño en revistas súper exclusivas como el bar Revés, como para que todavía nosotros participemos cerrando lugares que atraen a compradores de todo el mundo.
Así pues, todos tenemos propósitos de año nuevo, hasta la ciudad los tiene, así que empecemos con muchísimas ganas este 2008 que seguramente nos traerá cosas aún mejores, y les mando desde acá todos mis mejores deseos, que esté lleno de éxitos, de logros personales y de metas cumplidas, y por supuesto seguir contando con sus visitas a este espacio que comparto con todos ustedes.
Feliz 2008!
sábado, 15 de diciembre de 2007
Perdonar es divino
Queridos lectores:
Sé que no hay disculpa que valga la pena al inaugurar un espacio editorial y luego no mantener la constancia…. Si les dijera que en estos meses no pasó demasiado como para no escribir les estaría diciendo muchas mentiras……..
Mi ciudad por adopción se vio engalanada con la presencia de mil y un celebridades en todo este tiempo, entre las que destacan Benoit Louis-Vuitton, Adolfo Dominguez (así es, mi diseñador favorito de todos los tiempos), Sienna Miller tocando como DJ conviviendo en la fiesta de Pepe Jeans, Nicky Hilton presentando su nueva temporada de la colección y muchas otras personalidades como Eva Longoria , Purificación García y Adriana Carolina Herrera que convivieron aunque sea por un instante con el caos citadino de México.
Entenderán que estos dos meses que los dejé a la merced de la falta de información sobre la vida cosmopolita de la ciudad de México, son de las temporadas más ajetreadas en cuanto a eventos se refiere, por lo que mis horarios de oficina se vieron saturados y caóticos para sacar adelante todo el monumental trabajo de la temporada más difícil para los publirelacionistas.
Después de todo el estrés necesitaba unas merecidas vacaciones, por lo que decidí volar a mi ciudad natal, París en donde pude asistir al gran festejo de Hermés y ver ya en algunos showrooms los adelantos de primavera verano, tomar una buena copa de vino, y ponerme al día con todos mis amigos que se encontraban en aquellas latitudes.
Por el momento, quiero desearles un buen inicio y festejo de posadas, y como cada semana, tendrán como siempre cada martes una entrega lo más puntual posible sobre los acontecimientos más interesantes en nuestra ciudad y en el mundo.
Un caluroso saludo en este invierno citadino que cuenta con la pista de hielo más grande del mundo!
Sé que no hay disculpa que valga la pena al inaugurar un espacio editorial y luego no mantener la constancia…. Si les dijera que en estos meses no pasó demasiado como para no escribir les estaría diciendo muchas mentiras……..
Mi ciudad por adopción se vio engalanada con la presencia de mil y un celebridades en todo este tiempo, entre las que destacan Benoit Louis-Vuitton, Adolfo Dominguez (así es, mi diseñador favorito de todos los tiempos), Sienna Miller tocando como DJ conviviendo en la fiesta de Pepe Jeans, Nicky Hilton presentando su nueva temporada de la colección y muchas otras personalidades como Eva Longoria , Purificación García y Adriana Carolina Herrera que convivieron aunque sea por un instante con el caos citadino de México.
Entenderán que estos dos meses que los dejé a la merced de la falta de información sobre la vida cosmopolita de la ciudad de México, son de las temporadas más ajetreadas en cuanto a eventos se refiere, por lo que mis horarios de oficina se vieron saturados y caóticos para sacar adelante todo el monumental trabajo de la temporada más difícil para los publirelacionistas.
Después de todo el estrés necesitaba unas merecidas vacaciones, por lo que decidí volar a mi ciudad natal, París en donde pude asistir al gran festejo de Hermés y ver ya en algunos showrooms los adelantos de primavera verano, tomar una buena copa de vino, y ponerme al día con todos mis amigos que se encontraban en aquellas latitudes.
Por el momento, quiero desearles un buen inicio y festejo de posadas, y como cada semana, tendrán como siempre cada martes una entrega lo más puntual posible sobre los acontecimientos más interesantes en nuestra ciudad y en el mundo.
Un caluroso saludo en este invierno citadino que cuenta con la pista de hielo más grande del mundo!
domingo, 2 de septiembre de 2007
Frienemies: Existe la verdadera amistad?
Dicen que los amigos son la familia que tú escoges, y en eso estoy totalmente de acuerdo. Creo que la amistad es un pilar fundamental en nuestras vidas, un tipo de amor que nos ayuda a crecer como personas. Durante nuestra existencia, hemos visto cantidad de ejemplos de esto. Los medios de comunicación reflejan esta experiencia a través de series como "Friends" y "Sex & the City" donde encuentras prácticamente un núcleo familiar a veces mucho más cercano que tu familia biológica debido a la compatibilidad de estilos de vida, gustos en común entre otros.
Sin embargo, la realidad es como la pintan? o nos encontramos superados por ésta ante este tipo de relaciones. Esta pregunta surgió cuando me reencontré con un amigo que podríamos llamar "hermano" la semana pasada a su regreso de París, donde pasó algún tiempo desarrollando sus estudios en fotografía. Hasta ese momento podría decir que sabía todo de él, hasta que una persona me preguntó por la situación actual de éste y la relación que tenía con un muy amigo de él. Yo no sabía que responder, me quedé helado, yo era su mejor amigo, y no tenía idea de qué me estaba hablando. Sin embargo tardé poco tiempo en reaccionar al tiempo que me terminaba mi ensalada capresse en el restaurante Ivoire en Polanco.... Mi amigo no me contaba de sus relaciones amorosas o de sus prospectos y conquistas por miedo a que?.... A la competencia, a la inseguridad y al fracaso.
Esa situación me puso a analizar a todos mis demás amigos, y descubrí que realmente no sé hasta dónde las personas que considero cercanas se encuentran en muchos de sus aspectos de su vida. La convivencia es más bien relativa y sólo se resume a compartir el mundo que ellos te quieren compartir. ¿Cuántos de nuestros amigos nos cuentan de su éxito laboral cuando los números a puerta cerrada le dicen otra cosa? ¿Cuántos emprenden nuevas travesías amorosas antes de darlas a conocer a los demás? ¿Cuáles son los guilty pleasures que cada uno tenemos?
El saber que no se nada acerca de "mi familia elegida" me desconcertó un poco, aunque finalmente entendí ya que yo me encuentro en el mismo punto. Conocí a una persona extraordinaria de la cual nadie sabe, ya que como es alguien muy importante para mí trato de mantenerlo con la mayor discreción del mundo, y aparentemente la otra persona también (lo cual me da gusto, porque significa que también se interesa). ¿Cuántas cosas me quedo calladas? y por supuesto que todas tienen una razón aunque esté en el inconsciente y la respuesta que encuentro es que el ocultar cierta información es una suerte de protección sobre cualquier chisme, rumor o calumnia...... pero porqué con mi familia elegida? ¿No estamos en un círculo de confianza inquebrantable? Al parecer no, todos tenemos nuestras reservas cuando de nuestra vida privada se trata, y nuevamente, la diplomacia y la política entran en acción.
Por supuesto que sé que a uno le gusta comer todos los domingos en Suntory Lomas, que a otro le encanta pedir comida al Hunan, le gusta Madonna, espera con ansias el regreso de Britney Spears, y que Miami es su destino favorito. Pero sus temores, sus problemas, esos los conocemos pintados y retocados en Photoshop. Recuerden que nosotros ostentamos un modelo de vida envidiable, perfecto, en un mundo color de rosa donde los problemas y la soledad no tienen cabida. Sin embargo, tengo la ligera sospecha que éstas personas estarán conmigo hasta el último momento de mi vida. Son como ya dije, mi familia elegida.
Sin embargo, la realidad es como la pintan? o nos encontramos superados por ésta ante este tipo de relaciones. Esta pregunta surgió cuando me reencontré con un amigo que podríamos llamar "hermano" la semana pasada a su regreso de París, donde pasó algún tiempo desarrollando sus estudios en fotografía. Hasta ese momento podría decir que sabía todo de él, hasta que una persona me preguntó por la situación actual de éste y la relación que tenía con un muy amigo de él. Yo no sabía que responder, me quedé helado, yo era su mejor amigo, y no tenía idea de qué me estaba hablando. Sin embargo tardé poco tiempo en reaccionar al tiempo que me terminaba mi ensalada capresse en el restaurante Ivoire en Polanco.... Mi amigo no me contaba de sus relaciones amorosas o de sus prospectos y conquistas por miedo a que?.... A la competencia, a la inseguridad y al fracaso.
Esa situación me puso a analizar a todos mis demás amigos, y descubrí que realmente no sé hasta dónde las personas que considero cercanas se encuentran en muchos de sus aspectos de su vida. La convivencia es más bien relativa y sólo se resume a compartir el mundo que ellos te quieren compartir. ¿Cuántos de nuestros amigos nos cuentan de su éxito laboral cuando los números a puerta cerrada le dicen otra cosa? ¿Cuántos emprenden nuevas travesías amorosas antes de darlas a conocer a los demás? ¿Cuáles son los guilty pleasures que cada uno tenemos?
El saber que no se nada acerca de "mi familia elegida" me desconcertó un poco, aunque finalmente entendí ya que yo me encuentro en el mismo punto. Conocí a una persona extraordinaria de la cual nadie sabe, ya que como es alguien muy importante para mí trato de mantenerlo con la mayor discreción del mundo, y aparentemente la otra persona también (lo cual me da gusto, porque significa que también se interesa). ¿Cuántas cosas me quedo calladas? y por supuesto que todas tienen una razón aunque esté en el inconsciente y la respuesta que encuentro es que el ocultar cierta información es una suerte de protección sobre cualquier chisme, rumor o calumnia...... pero porqué con mi familia elegida? ¿No estamos en un círculo de confianza inquebrantable? Al parecer no, todos tenemos nuestras reservas cuando de nuestra vida privada se trata, y nuevamente, la diplomacia y la política entran en acción.
Por supuesto que sé que a uno le gusta comer todos los domingos en Suntory Lomas, que a otro le encanta pedir comida al Hunan, le gusta Madonna, espera con ansias el regreso de Britney Spears, y que Miami es su destino favorito. Pero sus temores, sus problemas, esos los conocemos pintados y retocados en Photoshop. Recuerden que nosotros ostentamos un modelo de vida envidiable, perfecto, en un mundo color de rosa donde los problemas y la soledad no tienen cabida. Sin embargo, tengo la ligera sospecha que éstas personas estarán conmigo hasta el último momento de mi vida. Son como ya dije, mi familia elegida.
martes, 28 de agosto de 2007
Pueblo chico, Fortuna grande
Hace unas semanas, me llamaron de una agencia de relaciones públicas para invitarme vía telefónica al evento de lanzamiento de una revista y como de costumbre, me encontraba en un evento en el Marrakech Salón Day Spa, en Prado Norte. Dicho sea de paso, el lugar es excepcional y lo tienen que ir a visitar y hacer una cita para darse un masaje de relajación que tanto nos ayuda a llevar la pesada carga del stress de esta ciudad. Como ya no me llegó ni la invitación electrónica ni mucho menos la física, decidí escaparme a mi café preferido en la ciudad de México, el Café Ó en Monte Líbano, donde seguramente te encontrarás a todos tus vecinos, para verme con unas amigas y ponernos al tanto de nuestras vidas.
La conversación, después de saludar a por lo menos cuatro mesas de conocidos y “amigos” que sólo saludas cuando te los encuentras por casualidad, giró en torno a un tema que se comenta hablando al oído pero que es por demás recurrente en todos los cafés de la zona y en las casas de otros tantos: la pesadilla de que a pesar de vivir en una de las ciudades más grandes del mundo, siempre terminas encontrándote a la misma gente y no digamos el problema de salir con un buen partido, ya que si has descuidado tu fama en la búsqueda del príncipe azul, eso puede apartarte al resto de los príncipes que andan sueltos en la ciudad de México y que por lo visto escasean al por mayor.
El problema y solución aparente de una de mis más inocentes amigas presentes en el café era en que la sociedad mexicana era “en extremo cerrada y short minded”, y que nuestra salvación y futura felicidad “radicaba en mudarnos a un país donde nadie te conociera”. Llegando a mi casa me puse a analizar la situación y encontré que lo que había dicho mi amiga fácilmente pudiera tener solución en esta misma ciudad: apartarse del círculo en el que estás enfrascado y buscar nuevos horizontes.
Y es que en honor a la verdad, el grupo de personas que ostentan las más grandes fortunas del mundo es desafortunadamente demasiado reducido. Eventualmente, terminas descubriendo que tu tío lejano, vizconde español, conoce a la perfección a uno de tus mejores amigos de Monterrey; que uno de tus amigos de la infancia no puede ser invitado a la casa de tu tía ya que la tía de éste, se divorció del primo de tu tía y dicho sea de paso se llevó un buen pedazo de su fortuna.
Los secretos, rumores, intrigas y relaciones, terminan esparciéndose como pólvora por todo el mundo (literal) y los secretos mejor guardados son los primeros en darse a conocer a voces. Por supuesto, como vivimos en un mundo de perfecta diplomacia, todo mundo te saludará con buena cara, pero nunca te permitirá la entrada en su casa, o te alejará de amistades que podrían ser de utilidad para tu futuro profesional, y todo, claro está, sin que nunca te enteres de una sola palabra.
Después de este análisis de la situación de las familias más ricas del mundo, no pude hacer otra cosa que echarme a reír y descubrir qué tan parecidos somos los unos a los otros y cuánto creemos que nuestra posición social nos separa de aquellas comunidades apartadas en la sierra de México de no más de 500 habitantes, que andan en burro, siembran maíz y comen frijoles con tortilla la mayor parte de la semana, cuando en el fondo compartimos las mismas prácticas que al fin de cuentas, nos hacen humanos.
Para terminar mi participación de la semana, me gustaría compartir con ustedes la tremenda confusión que tengo con respecto a “las señales” que los galanes en cuestión tienden a dar a conocer para saber que les interesas en plan de noviazgo. Y esto se los comento porque hace unos meses, en una cena de gala organizada por Mont Blanc me topé con una persona que me saludó efusivamente, y de quien no recordaba el más mínimo detalle.
Me pidió mi teléfono y quedamos de ir a tomar un café. Claro que al día siguiente mi Messenger desplegaba una petición del susodicho para estar en contacto. Después de meses de hablar por este medio y tener ciertos detalles importantes de cortesía, coincidimos en la ciudad de Buenos Aires, y recibí una invitación de su parte para asistir al Abierto de Polo, del cual era gran aficionado. Fue nuestra primera cita oficial, (yo por supuesto enfundado en Hermés y haciendo gala de mi desconocimiento sobre el tema más que la relación que dicha marca tiene con el mundo ecuestre) y sin embargo, ningún avance aunque debo confesar que desde entonces el contacto ha sido más frecuente y las cosas caminan poco a poco.
Muchos de mis amigos me dicen que éstas son señales de que el interés va en serio; otras que nada se puede saber hasta que no haya acciones concretas y yo me pregunto: En éstos tiempos en que el romance y el amor parecen ser tan lejanos y desconocidos como el desierto inhóspito del Sahara…¿Necesitamos jugar el juego de las señales? ¿Tenemos que vivir la confusión y la desesperanza de la mala interpretación promovida por el deseo hacia la otra persona? ¿No podemos ahorrar tiempo y convertirnos en una de las escasas parejas que comparten por algún tiempo sus vidas? En fin, creo que éste ritual en mucho se relaciona al tema de pertenecer a una sociedad en específico: hay que irse con cuidado porque nunca sabes quién o qué puede estar detrás de la otra persona.
Nos vemos la próxima semana.
La conversación, después de saludar a por lo menos cuatro mesas de conocidos y “amigos” que sólo saludas cuando te los encuentras por casualidad, giró en torno a un tema que se comenta hablando al oído pero que es por demás recurrente en todos los cafés de la zona y en las casas de otros tantos: la pesadilla de que a pesar de vivir en una de las ciudades más grandes del mundo, siempre terminas encontrándote a la misma gente y no digamos el problema de salir con un buen partido, ya que si has descuidado tu fama en la búsqueda del príncipe azul, eso puede apartarte al resto de los príncipes que andan sueltos en la ciudad de México y que por lo visto escasean al por mayor.
El problema y solución aparente de una de mis más inocentes amigas presentes en el café era en que la sociedad mexicana era “en extremo cerrada y short minded”, y que nuestra salvación y futura felicidad “radicaba en mudarnos a un país donde nadie te conociera”. Llegando a mi casa me puse a analizar la situación y encontré que lo que había dicho mi amiga fácilmente pudiera tener solución en esta misma ciudad: apartarse del círculo en el que estás enfrascado y buscar nuevos horizontes.
Y es que en honor a la verdad, el grupo de personas que ostentan las más grandes fortunas del mundo es desafortunadamente demasiado reducido. Eventualmente, terminas descubriendo que tu tío lejano, vizconde español, conoce a la perfección a uno de tus mejores amigos de Monterrey; que uno de tus amigos de la infancia no puede ser invitado a la casa de tu tía ya que la tía de éste, se divorció del primo de tu tía y dicho sea de paso se llevó un buen pedazo de su fortuna.
Los secretos, rumores, intrigas y relaciones, terminan esparciéndose como pólvora por todo el mundo (literal) y los secretos mejor guardados son los primeros en darse a conocer a voces. Por supuesto, como vivimos en un mundo de perfecta diplomacia, todo mundo te saludará con buena cara, pero nunca te permitirá la entrada en su casa, o te alejará de amistades que podrían ser de utilidad para tu futuro profesional, y todo, claro está, sin que nunca te enteres de una sola palabra.
Después de este análisis de la situación de las familias más ricas del mundo, no pude hacer otra cosa que echarme a reír y descubrir qué tan parecidos somos los unos a los otros y cuánto creemos que nuestra posición social nos separa de aquellas comunidades apartadas en la sierra de México de no más de 500 habitantes, que andan en burro, siembran maíz y comen frijoles con tortilla la mayor parte de la semana, cuando en el fondo compartimos las mismas prácticas que al fin de cuentas, nos hacen humanos.
Para terminar mi participación de la semana, me gustaría compartir con ustedes la tremenda confusión que tengo con respecto a “las señales” que los galanes en cuestión tienden a dar a conocer para saber que les interesas en plan de noviazgo. Y esto se los comento porque hace unos meses, en una cena de gala organizada por Mont Blanc me topé con una persona que me saludó efusivamente, y de quien no recordaba el más mínimo detalle.
Me pidió mi teléfono y quedamos de ir a tomar un café. Claro que al día siguiente mi Messenger desplegaba una petición del susodicho para estar en contacto. Después de meses de hablar por este medio y tener ciertos detalles importantes de cortesía, coincidimos en la ciudad de Buenos Aires, y recibí una invitación de su parte para asistir al Abierto de Polo, del cual era gran aficionado. Fue nuestra primera cita oficial, (yo por supuesto enfundado en Hermés y haciendo gala de mi desconocimiento sobre el tema más que la relación que dicha marca tiene con el mundo ecuestre) y sin embargo, ningún avance aunque debo confesar que desde entonces el contacto ha sido más frecuente y las cosas caminan poco a poco.
Muchos de mis amigos me dicen que éstas son señales de que el interés va en serio; otras que nada se puede saber hasta que no haya acciones concretas y yo me pregunto: En éstos tiempos en que el romance y el amor parecen ser tan lejanos y desconocidos como el desierto inhóspito del Sahara…¿Necesitamos jugar el juego de las señales? ¿Tenemos que vivir la confusión y la desesperanza de la mala interpretación promovida por el deseo hacia la otra persona? ¿No podemos ahorrar tiempo y convertirnos en una de las escasas parejas que comparten por algún tiempo sus vidas? En fin, creo que éste ritual en mucho se relaciona al tema de pertenecer a una sociedad en específico: hay que irse con cuidado porque nunca sabes quién o qué puede estar detrás de la otra persona.
Nos vemos la próxima semana.
domingo, 19 de agosto de 2007
Sobre la palabra NACO y las citas de amor
No es que mi vida sea más interesante que la de los demás, pero sí les puedo decir que tengo el trabajo que muchos quisieran rodeado de glamour, celebridades, socialites y lugares y fiestas maravillosas. Después de una intensa semana de actividades que comenzaron el miércoles con el lanzamiento de la marca de jeans Evisu de Puma en un exclusivo club en Torre Mayor que se llama Magnolia, el cual por cierto inauguraron el día siguiente, la invitación de Restaurante Diagonal para ser jurado de nuevos cocteles de la carta y que culminaron el sábado en una cena de amigos en el nuevo Hotel Boutique Hipodrome, me encuentro en Antara haciendo shopping para encontrar el outfit perfecto para la inauguración la próxima semana en Guadalajara de la boutique de la exclusiva diseñadora Clara González, que va que vuela para convertirse en la nueva Carolina Herrera por sus elegantes diseños para mujer.
Haciendo una pausa después de estas exhaustas actividades, me siento a comprar mi triple venti soya latte para recobrar el aliento cuando una peculiar familia entra al lugar haciendo gala de gritos y arrogancia, viendo para abajo a todos los presentes, tratando con desdén a los empleados y empujando a todos a su paso. Pantalones capri en una mujer de corta estatura, combinada con todas las marcas posibles en el mercado y joyas cuyo objetivo no eran decorar a la persona sino llevar la mayor cantidad posible para que los demás se enteraran de su alto poder adquisitivo, pedía a gritos una bebida que estoy seguro en mi vida volveré a escuchar y la cual seguramente tardó más de una semana en memorizarla para “no hacer el oso en un lugar tan de moda donde seguro todos me van a ver”, como si entrar a Starbuck’s te pusiera en el centro de la atención de la sociedad capitalina.
En pocas palabras, mis ojos presenciaban algo de lo que trato de huir y que hasta el momento había logrado con satisfacción hasta aquel día….. un grupo de NACOS!!. Y aquí permítanme aportar y redefinir el tan mencionado término. Hay mucha gente (ignorante la mayoría) que ha adoptado el término naco para denigrar a los estratos más bajos de la sociedad o a grupos marginados como nuestros indígenas, que dicho sea de paso, cuentan con un conocimiento empírico de la naturaleza y una tradición oral que muchos envidiarían. El término NACO más bien hace referencia a una persona que fuera del nivel socioeconómico, raza o nacionalidad, hace gala de su mala educación, hábitos desagradables, falta de sentido común, seguridad en sí mismo y de gusto.
Después de tan estropeada experiencia de compra, no pude sino recordar mi experiencia en ese mismo lugar unas semanas atrás con un una persona dueña de una de las más grandes fortunas de Sudamérica, pero mucho más cercana al término arriba mencionado. Eso me hizo recordar la lista de las últimas personas con quienes he intentado salir para llenar mi vacío amoroso existente en estas épocas. La lista fue de las lágrimas al llanto, comenzando por relaciones problemáticas resucitadas, stockers profesionales, bolillos duros que además practican el multidating (además con amigos míos), teenagers mentales, entre otros.
Haciendo una pausa después de estas exhaustas actividades, me siento a comprar mi triple venti soya latte para recobrar el aliento cuando una peculiar familia entra al lugar haciendo gala de gritos y arrogancia, viendo para abajo a todos los presentes, tratando con desdén a los empleados y empujando a todos a su paso. Pantalones capri en una mujer de corta estatura, combinada con todas las marcas posibles en el mercado y joyas cuyo objetivo no eran decorar a la persona sino llevar la mayor cantidad posible para que los demás se enteraran de su alto poder adquisitivo, pedía a gritos una bebida que estoy seguro en mi vida volveré a escuchar y la cual seguramente tardó más de una semana en memorizarla para “no hacer el oso en un lugar tan de moda donde seguro todos me van a ver”, como si entrar a Starbuck’s te pusiera en el centro de la atención de la sociedad capitalina.
En pocas palabras, mis ojos presenciaban algo de lo que trato de huir y que hasta el momento había logrado con satisfacción hasta aquel día….. un grupo de NACOS!!. Y aquí permítanme aportar y redefinir el tan mencionado término. Hay mucha gente (ignorante la mayoría) que ha adoptado el término naco para denigrar a los estratos más bajos de la sociedad o a grupos marginados como nuestros indígenas, que dicho sea de paso, cuentan con un conocimiento empírico de la naturaleza y una tradición oral que muchos envidiarían. El término NACO más bien hace referencia a una persona que fuera del nivel socioeconómico, raza o nacionalidad, hace gala de su mala educación, hábitos desagradables, falta de sentido común, seguridad en sí mismo y de gusto.
Después de tan estropeada experiencia de compra, no pude sino recordar mi experiencia en ese mismo lugar unas semanas atrás con un una persona dueña de una de las más grandes fortunas de Sudamérica, pero mucho más cercana al término arriba mencionado. Eso me hizo recordar la lista de las últimas personas con quienes he intentado salir para llenar mi vacío amoroso existente en estas épocas. La lista fue de las lágrimas al llanto, comenzando por relaciones problemáticas resucitadas, stockers profesionales, bolillos duros que además practican el multidating (además con amigos míos), teenagers mentales, entre otros.
En una ciudad cosmopolita como la ciudad de México con millones de habitantes entre los que además hay una escasa pero firme oferta de otras nacionalidades, porqué no aparece un buen candidato con las medidas de la norma oficial mexicana de sanidad mental? Por esta ocasión tendré que hacer a un lado la pregunta y consentirme con dos de mis personas favoritas: Purificación García y Adolfo Domínguez.
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